Premios Oscar 2026: «Una batalla tras otra» se coronó como la gran ganadora

 

 

Una batalla tras otra fue la gran ganadora de los galardones de la Academia; Michael B. Jordan se llevó el premio al Mejor Actor y Jessie Buckley el de Mejor Actriz

“El año pasado, cuando fui el anfitrión de los Oscar, Los Ángeles estaba bajo fuego, pero este año todo anda fantástico”, dijo Conan O’Brien en los primeros minutos de la ceremonia de entrega de los premios de la Academia con todo el sarcasmo imaginable. Conocido por su humor entre absurdo y ácido pero rara vez inclinado al comentario político, durante las más de tres horas y media de ceremonia el comediante hizo sutiles y no tan sutiles referencias al conflicto bélico en Irán. Incluso mencionó que la gala de anoche era la más vigilada de la historia de los galardones. “Se temen ataques de la comunidad del ballet y la ópera”, bromeó O’Brien mientras las cámaras enfocaban a Timothée Chalamet, que reaccionó con una sonrisa a las burlas por sus desafortunadas y desacertadas críticas que algunos suponían le había costado el premio al Mejor actor por Marty Supremo. Pero para que se repartiera esa categoría y finalmente la ganara Michael B. Jordan por su trabajo en Pecadores faltaban más de un par de horas, lo mismo para que la irlandesa Jessie Buckley se quedara con el premio a Mejor actriz por Hamnet. Y aún más para que Una batalla tras otra se transformara en la gran ganadora de la noche con seis galardones incluido el de Mejor película.

El duelo de la temporada entre el film de Paul Thomas Anderson y el de Ryan Coogler, que había largado con Pecadores a la cabeza con sus históricas 16 nominaciones y con la película de Paul Thomas Anderson de escolta con 13, culminó con una diferencia de dos premios a favor del film protagonizado por Leonardo DiCaprio.

Como es costumbre el reparto de estatuilla comenzó con el rubro de mejor actriz de reparto que quedó en manos de Amy Madigan por su trabajo en La hora de la desaparición. A ese premio le siguió el de Mejor película animada que ganó, para sorpresa de nadie, Las guerreras del K-pop, el fenómeno de Netflix que ya tiene una secuela confirmada. Hacia el final de la ceremonia la película animada sumó la estatuilla a mejor canción, “Golden”, el primer tema del género K-Pop en ganar ese premio, un rato después de que su compositora y cantante la interpretara el hit en el teatro Dolby que por un rato se transformó en un concierto que bien podría haber tenido lugar en Seúl.

“Esta es una noche muy especial: es la primera vez de Ted Sarandos, el presidente de Netflix, en una sala de cine”, comentó el anfitrión dándole espacio al otro conflicto que sobrevoló toda la ceremonia, el hecho de que con la adquisición de los estudios Warner por parte de Paramount, y el intento fallido de la plataforma de streaming de quedarse con ese negocio, Hollywood está al borde de unos cambios cuyos resultados nadie puede predecir. Así, la celebración de la excelencia de la industria representada en las películas y los artistas nominados tuvo un aire de final de fiesta que, en el mejor de los casos, representó el fin de una era para inaugurar la siguiente y en el peor, una suerte de orquesta del Titanic que siguió tocando, repartiendo estatuillas doradas mientras el barco se hunde.

“Me siento honrado de ser el último conductor humano de estos premios”, dijo O’Brien que un rato más tarde presentó un clip de una empresa dedicada a preservar la historia del cine para las nuevas generaciones en el que se veía clásicos como Doce hombres en pugna y El padrino II adaptados para ser vistos en los teléfonos celulares. Más allá del humor de cara la crisis de Hollywood, lo más destacado de esta ceremonia fue que hasta la apertura de los sobres con los ganadores se mantuvo la incógnita sobre cuál de las dos películas favoritas, Una batalla tras otra y Pecadores, sería la gran triunfadora de la noche.

Por momentos parecía que la balanza se inclinaba hacia el lado de la película de Ryan Coogler, especialmente cuando con un despliegue de producción al estilo de los premios Tony o los Grammy parte del elenco del film interpretó el tema “I Lied To You”, nominado a mejor canción. Que además incluyó la aparición de la primera bailarina Misty Copeland, la mejor respuesta a los desubicados comentarios de Chalamet sobre la obsolescencia del ballet en el mundo actual.

De todos modos, pasada la primera hora de la ceremonia el misterio continuaba con ambas contendientes sin estatuillas y, en el caso de Pecadores, habiendo perdido en los rubros de vestuario y maquillaje. El empate en cero se rompió cuando Una batalla tras otra hizo historia al ganar la vuelta inaugural de la categoría Mejor casting. Y el triunfo de Sean Penn como Mejor actor de reparto por su interpretación en el film de Paul Thomas Anderson, insinuó lo que luego confirmó el premio que se llevó el director por el guion que adaptó inspirado en la novela Vineland, de Thomas Pynchon. Para volver a equilibrar las cosas inmediatamente después de que Anderson fue aplaudido de pie por la platea, Coogler recibió la misma ovación al agradecer la estatuilla que se llevó por el guion original de Pecadores.

Hasta ese momento, el reparto de premios estaba cumpliendo al pie de la letra con los pronósticos previos. Hacia el final de la segunda hora de ceremonia, Una batalla tras otra sumó el premio a Mejor edición, mientras que Pecadores se quedó con el de Mejor partitura y Dirección de fotografía, que quedó en manos de Autumn Durald Arkapaw, la primera mujer en la historia de estos premios en ganar en el rubro. Sin embargo, el triunfo de Anderson como Mejor director finalmente pareció decidir la partida para su lado. En cuanto a los premios considerados “menores”, la repartija incluyó tres estatuillas para Frankenstein, mejor vestuario, maquillaje y diseño de producción y una en sonido para F1.

Argentina presente

Premios Oscars 2026. Conan O’Brien mencionó a la Argentina al comienzo de la premiación

Aunque este año ninguna película argentina llegó a ser nominada en la categoría de Mejor film internacional, de alguna manera el país tuvo su lugar en la ceremonia de entrega. Para empezar, como parte del monólogo de apertura de la fiesta, el conductor señaló que más de mil millones de espectadores estaban viendo la transmisión en todo el mundo. “Si nos ven desde España, “hola, mi nombre es Conan O’Brien y es un placer darles la bienvenida a los Oscars”, dijo el conductor en castellano para luego repetir la misma frase “para los que nos miran desde Argentina”. El chiste terminó con O’Brien dándole la bienvenida al público de Los Ángeles también en castellano. Más tarde, la argentina tuvo una representante sobre el escenario cuando la productora argentina residente en Francia, Violeta Kreimer, ganó el Oscar al mejor cortometraje, Two People Exchanging Saliva.

Hacia la mitad de la ceremonia llegó el momento de homenajear a los integrantes de la industria del cine que fallecieron en el último año. La solemne secuencia comenzó con la despedida de Billy Crystal a su amigo Rob Reiner al que luego se sumaron muchos de los actores que trabajaron con el fallecido director, luego el segmento continúo con la larga lista de artistas que ya no están y la aparición de Rachel McAdams que celebró con emoción a Catherine O’Hara y Diane Keaton. Luego, como se había anunciado, Barbra Streisand habló de su amigo y colega Robert Redford al que luego despidió cantando “The Way We Were”, la canción ganadora del Oscar del film Nuestros años felices que ambos protagonizaron.

Aunque a esa altura de la gala los discursos políticos todavía no habían tenido demasiado espacio, esa trayectoria cambió cuando el conductor Jimmy Kimmel apareció sobre el escenario para entregar los premios al mejor documental y cortometraje documental. Un acérrimo crítico de Donald Trump y su gobierno Kimmel aludió al presidente de los Estados Unidos cuando mencionó que “va a estar enojado de que su esposa no haya estado nominada en esta categoría”, en referencia al documental Melania centrado en la primera dama. Luego, cuando el premio al mejor documental fue para el film Mr. Nobody Against Putin, y el sujeto del film agradeció el premio en ruso y cerró su discurso con un pedido: “En el nombre de nuestros hijos paren todas las guerras”. Esa frase luego se repitió cuando Javier Bardem, encargado de presentar el premio a la mejor película internacional que fue para la noruega Valor sentimental, pidió por el final de las guerras y la liberación de Palestina, una causa que el actor español defiende hace años.

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