
Un informe de Argentinos por la Educación alertó que las inasistencias subieron 7 puntos porcentuales en dos años. El 51% de los estudiantes del último año de secundaria reconoció al menos 15 faltas a clases.
El ausentismo estudiantil en el nivel secundario creció en la Argentina y se afirmó como la principal preocupación de los directores, ya que puede generar graves consecuencias sociales. El mal rendimiento, el abandono escolar y las dificultades para luego mantener un empleo ocupan un lugar central entre los efectos negativos de las altas inasistencias.
Un informe de la organización Argentinos por la Educación advirtió que la inasistencia estudiantil en la secundaria saltó un 7% en dos años, ya que en 2022 se había registrado un 44% de alumnos del último año que faltaron 15 o más días hasta octubre, mientras que en 2024 subió a un 51%. También creció de un 26% al 30% la proporción de alumnos con más de 20 faltas y pasó de 18% al 21% la de los que acumulan entre 15 y 19.
En contrapunto, bajó de un 41% a un 34% el grupo de estudiantes con entre 5 y 14 inasistencias, por lo que el análisis alertó que los que antes integraban esa escala ahora tienen niveles más críticos. Además, la cantidad de alumnos con ninguna falta o menos de 5 permaneció estable, debido a que varió de 12% a 13%. Los resultados surgieron de autorreportes, ya que la Argentina no tiene un sistema de información a nivel nacional.
Las provincias con más ausentismo y la carencia de estadísticas
El análisis también marcó las diferencias con respecto a las provincias, ya que Buenos Aires encabeza el ranking de distritos con más alumnos con 15 faltas o más con un 66%. Luego le siguen la Ciudad de Buenos Aires (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). Por su parte, Jujuy (30%), San Juan (29%) y Santiago del Estero (28%) se sitúan entre las que tienen un menor nivel de ausentismo.
En tal sentido, Nistal se refirió a la disparidad entre los territorios y señaló que no se observa una pauta de clases sociales. «No hay un patrón obvio socioeconómico. Por ejemplo, cuando se ven datos de resultado de aprendizaje en Argentina, se da muy obvio el patrón: a las provincias más ricas les va mejor que a las más pobres. Entonces, las desigualdades en las provincias son las desigualdades educativas. Sin embargo, en este caso no ocurre eso», explicó.
«De hecho, por ejemplo, la provincia de Buenos Aires no es más rica que la Ciudad. Hay mucho margen para hacer porque, si provincias más o menos parecidas pueden tener comportamientos diferentes, eso implica que hay un margen de maniobra más allá de la cuna», expresó.
También apuntó hacia la carencia de indicadores: «En la Argentina no hay sistemas nominales de información de todas las provincias donde se pueda obtener cuánto están faltando los chicos. Hay que recurrir a cosas como estas, lo cual habla de un problema. Solo en tres provincias se conoce información propia de las provincias por notas de diarios, pero en ninguna de ellas con un informe. Solo Mendoza publicó un informe en un momento sobre el tema».
Por otro lado, el coautor del informe de Argentinos por la Educación alertó por la falta de efectos negativos por el ausentismo: «Se permite, puede pasar y no hay grandes consecuencias, al menos por el lado de la promoción de grado, ya que las tasas de repitencia en las provincias vienen bajando desde hace tiempo y no por mejoras en los aprendizajes ni porque los chicos siempre van a clases».
En tanto, precisó las épocas del año en las que se profundiza el fenómeno. «Se sabe que previo y post vacaciones de invierno se disparan los niveles de ausentismo, ya sea porque los chicos se van antes de vacaciones o porque vuelven tarde. En la previa de los feriados pasa algo similar», manifestó.
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